Tanto a pie como montado, hay muchas situaciones en las que es esencial que el caballo permanezca quieto, aunque solo sea por motivos de seguridad. Sin embargo, la parada es un ejercicio que plantea dificultades a muchos jinetes, tanto con caballos jóvenes como con caballos que ya han entrenado bastante. ¿Quién no ha puesto alguna vez el pie en el estribo y el caballo se ha movido hacia adelante o atrás al querer montarlo? Nuestro colaborador técnico Benjamin Aillaud te da unos consejos para que enseñes al caballo a pararse y, sobre todo, a permanecer quieto pase lo que pase.

La parada al caballo es una ejercicio o actuación que se trabaja tanto a pie como a caballo. Lo ideal es comenzar a pie para que el caballo asimile correctamente las pautas que rigen la relación entre los dos. Es un buen inicio para que el caballo aprenda relajadamente a que lo montemos.

El ejercicio de la parada al caballo tiene dos etapas: primera, el caballo deja de moverse hacia delante y luego se mantiene quieto mientras no le indiques otra cosa. La clave para una buena parada es que el caballo esté tranquilo y calmado, que se sienta confortable manteniéndose parado y que no trate de huir.

Tus directrices tienen que ser siempre precisas y claras para que el caballo comprenda lo que quieres de él. Piensa que si el caballo no desempeña bien el ejercicio, muchas veces se debe a que no ha entendido lo que le has ordenado.

como enseñar la parada al caballo

Pautas a seguir para enseñar una buena parada al caballo:

  1. Siéntate presionando bien sobre la silla que el caballo sienta que empujas la silla hacia abajo y en dirección para atrás. Igualmente presiona los estribos. De esta forma, preparas al caballo para que intuya que debe reducir la velocidad y pararse.
  2. Tira de la rienda o riendas con delicadeza para que el hocico del caballo lo note
  3. Avísale con jaleos si no responde. Da una orden.
  4. Cuando el caballo responda, deja de presionar hacia abajo y detén la media parada al caballo. – Dale algún premio como recompensa.
  5. En aquella situación en el que el caballo se asuste o quiera corre, utiliza una rienda con firmeza para pararlo e inclina la cabeza del caballo cerca de tus piernas. Acarícialo y háblale dulcemente para tranquilizarlo.

El trabajo de la parada al caballo puedes realizarlo de dos formas:

A pie

Empieza trabajando a pie. El caballo debe entender cuándo tiene que seguirte y cuándo tiene que permanecer parado. Debe escucharte. Por lo tanto, empieza este ejercicio con la lección “sígueme” que te dará una buena base de trabajo. Cuando el caballo te siga a todas partes, lo normal es que se detenga si dejas de moverte.

Para que permanezca quieto mientras tú te mueves a su lado, establece un contacto físico tocándole la cabeza y acércate a él. Muévete hacia sus paletillas, manteniéndote siempre cerca de él, como si fueras a montarlo. Debe permanecer quieto sin que tengas que sujetarlo. Recompénsalo. Tienes que poder realizar el ejercicio a ambos lados del caballo.

Si el caballo se mueve, pídele que realice un movimiento hacia delante separándote de él para que así te siga, y luego vuelve a pedirle que se pare. Vuelve a tomar contacto con el caballo, tocándolo mientras te mueves a su lado, empezando por la cabeza, luego el cuello, las paletillas… hasta que te encuentres en posición para poner el pie en el estribo.

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A caballo

Si el caballo se mantiene perfectamente parado a pie, puedes pasar al ejercicio montado. Quien dice a caballo quiere decir en la monta, así que vas a poder aplicar enseguida el trabajo que has realizado a pie. Repite el ejercicio anterior hasta que te encuentres junto a la silla. Si el caballo no se ha movido, recompénsalo y luego ponte en posición de montar. El caballo debe estar tranquilo y relajado, de manera que no tenga ganas de moverse para sentirse más cómodo.

Empieza ajustando las riendas con suavidad, sin tirar, y súbete a la silla. Si tienes problemas porque el caballo retrocede al ir a montarlo, quizá se deba a que las riendas están demasiado ajustadas. Normalmente, no es necesario sujetar al caballo si realiza bien el ejercicio. Así que ahora puedes montar y bajar del caballo como quieras, sin que el caballo se mueva. Si eres un poco atrevido, puedes lanzarte e intentar hacer el ejercicio por el lado derecho. Ve con cuidado, porque es posible que el caballo se sorprenda, ya que no es algo habitual.

Si el caballo se mueve al montarlo, asegúrate de que no le tocas la grupa al pasar la pierna por encima o de que las riendas no estén demasiado ajustadas. Bájate y repite el ejercicio, colocándote frente al caballo y volviéndole a pedir que permanezca quieto, siempre con tranquilidad. Si el caballo nunca ha aprendido de verdad a que lo monten, el ejercicio puede resultar largo. Ármate de paciencia y de tranquilidad. Es necesario que el caballo entienda que es más cómodo permanecer parado.

Cuando el caballo haya asimilado bien el ejercicio y permanezca inmóvil, puedes ir un poco más lejos y realizar unos ejercicios adicionales. Pídele una flexión, de un lado y luego del otro, con cuidado para mantener suelta la rienda exterior. El caballo tiene que mirarte, girando la cabeza, sin mover las patas.

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Consejos:

  • Intenta enseñar a tu caballo a que te escuche. Si ve que no tienes autoridad sobre él, el animal lo utilizará en tu contra cuando le convenga.
  • Antes de cabalagar o galopar, debes comprobar que puedes detenerlo cuando camine.
  • Si el caballo echa a correr y no te hace caso, tira de un lado de las riendas con firmeza. Algunos caballos lo necesitan pero no abuses de ello si no es necesario ya que puedes lastimar su hocico.
  • No pagues tu frustración con el caballo. Inténtalo de nuevo y, de esta forma, el caballo verá como tienes determinación y te respetará.
  • Utiliza siempre casco. Montar a caballo es un deporte con riesgo y si no llegas a paralizar del todo al animal puedes caerte y lesionarte.
  • No te pares sobre los estribos para tirar de las riendas.
  • Entrena con la cuerda al caballo con la silla puesta para que aprenda a detenerse sin utilizar las riendas.

Como verás, enseñar la parada al caballo tiene su tarea pero siempre y cuando aprendas a escuchar al animal y que él vea en ti firmeza y determinación, será más fácil para los dos.

Os esperamos en el siguiente post. ¡Hasta la próxima!